El plazo de la plusvalía en herencias: seis meses prorrogables

Actualizado el 19 de septiembre de 202612 min de lectura

La plusvalía municipal es el impuesto de la herencia que más se presenta tarde, y no por descuido: se presenta tarde porque nadie la reclama. La comunidad autónoma acaba escribiendo por el impuesto de sucesiones; el banco no suelta el dinero hasta verlo pagado; el registro no inscribe sin él. El ayuntamiento, en cambio, no envía nada, no bloquea nada y no aparece hasta que revisa los índices que los notarios le remiten cada trimestre. Para entonces han pasado meses y el recargo ya corre.

Este artículo fija las fechas exactas, señala una regla que casi todo el sector traslada mal desde el impuesto de sucesiones y pone números al coste de llegar tarde.

Seis meses desde el fallecimiento

El artículo 110.2 del texto refundido de la Ley reguladora de las haciendas locales distingue dos supuestos, y solo el segundo nos afecta:

  • Actos inter vivos: treinta días hábiles.
  • Actos por causa de muerte: seis meses prorrogables hasta un año a solicitud del sujeto pasivo.

El cómputo arranca «desde la fecha en que se produzca el devengo del impuesto», y el artículo 109.1.a) sitúa ese devengo, en las transmisiones por causa de muerte, en la fecha de la transmisión, que es la del fallecimiento. No la del testamento, ni la de la escritura de herencia, ni la del certificado de últimas voluntades: la de la muerte.

Ese arranque es idéntico al del plazo del impuesto de sucesiones, y por eso los dos vencen el mismo día. Pero son relojes independientes, ante administraciones distintas, y a partir de ahí las reglas divergen.

La prórroga: el error que se importa del impuesto de sucesiones

Es muy frecuente leer que la prórroga de la plusvalía «debe pedirse dentro de los cinco primeros meses». Esa regla no está en el texto refundido de haciendas locales. Es el artículo 68 del reglamento del impuesto de sucesiones el que exige presentar la solicitud «dentro de los cinco primeros meses del plazo de presentación», con el detalle que se explica en la prórroga del impuesto de sucesiones.

Lo que dice el artículo 110.2.b) es, literalmente, «seis meses prorrogables hasta un año a solicitud del sujeto pasivo». Nada más: ni plazo para pedirla, ni contenido de la solicitud, ni régimen de silencio.

Impuesto de sucesiones Plusvalía municipal
Plazo 6 meses (art. 67 RISD) 6 meses (art. 110.2.b TRLHL)
Prórroga Hasta 6 meses más Hasta un año en total
Cuándo pedirla En los 5 primeros meses La ley no lo fija; lo concreta la ordenanza
Silencio Positivo al mes No regulado en la ley estatal
Dónde Comunidad autónoma Ayuntamiento
Efecto Intereses de demora, sin recargo Según la ordenanza

La consecuencia práctica es incómoda: al no fijar la ley un procedimiento, cada ordenanza fiscal puede regularlo de manera distinta, y hay municipios que sí exigen la solicitud dentro de un plazo determinado. Por eso la recomendación es doble y prudente: pedirla por escrito, dejando constancia de la fecha de entrada, y hacerlo pronto, sin apurar los seis meses. Quien pide la prórroga en el quinto mes cumple con cualquier ordenanza imaginable; quien la pide en el sexto puede encontrarse con que la suya exigía otra cosa.

Declarar aunque no haya que pagar

El artículo 110.1 obliga a presentar «la declaración que determine la ordenanza respectiva», sin condicionarla al resultado. Y el artículo 104.5 va más lejos: la no sujeción por inexistencia de incremento solo se obtiene declarando y aportando los títulos, como se detalla en sin incremento de valor no hay plusvalía.

De modo que las tres situaciones en que mucha gente supone que no hay que hacer nada exigen exactamente lo mismo:

  • El suelo no se ha revalorizado → hay que declarar para obtener la no sujeción.
  • La ordenanza bonifica el 95 % → hay que declarar, y en muchos municipios solicitar la bonificación dentro del plazo.
  • El incremento real es menor que el objetivo → hay que declarar y probarlo para que se aplique el artículo 107.5.

Solo se queda fuera el terreno que a efectos del IBI sea rústico, porque ahí no hay hecho imponible por el artículo 104.2.

Declaración o autoliquidación: cambia quién calcula

El artículo 110.4 faculta a los ayuntamientos para establecer el sistema de autoliquidación, «que llevará consigo el ingreso de la cuota resultante de aquella dentro de los plazos previstos en el apartado 2». Y el artículo 110.5 contempla el sistema alternativo: si el municipio no lo ha establecido, «las liquidaciones del impuesto se notificarán íntegramente a los sujetos pasivos con indicación del plazo de ingreso».

La diferencia no es formal:

  • En autoliquidación, el heredero calcula, presenta e ingresa dentro de los seis meses. El error de cálculo es suyo, y su corrección va por la vía de la rectificación.
  • En declaración, el heredero comunica dentro de los seis meses y el ayuntamiento liquida y notifica después, con su propio plazo de ingreso. El plazo de seis meses es para declarar, no para pagar: se paga cuando llega la liquidación.

Conviene averiguarlo antes, porque quien cree estar en el segundo sistema y está en el primero se pasa el plazo de ingreso sin saberlo.

Hay un supuesto en que la autoliquidación está prohibida: el último párrafo del artículo 110.4 dispone que «en ningún caso podrá exigirse el impuesto en régimen de autoliquidación cuando se trate del supuesto a que se refiere el artículo 107.2.a), párrafo tercero», es decir, cuando el terreno no tuviera valor catastral determinado en el momento del devengo. Ahí liquida el ayuntamiento cuando ese valor exista.

Quién presenta cuando hay varios herederos

El impuesto es individual por sujeto pasivo y por municipio. Cada heredero es sujeto pasivo por la parte de terreno que adquiere, y hay tantos expedientes como ayuntamientos con inmuebles en la herencia. Tres consecuencias que ahorran trabajo mal hecho:

  • Un solo escrito por herencia y municipio no siempre basta. Muchas ordenanzas admiten una declaración conjunta con el detalle por heredero, pero otras exigen una por sujeto pasivo. Conviene preguntarlo antes de presentar cuatro veces lo mismo, o una vez de menos.
  • La bonificación se aplica heredero por heredero. Si la ordenanza la reserva a descendientes, cónyuge y ascendientes por el artículo 108.4, un heredero que sea sobrino no la tendrá aunque sus coherederos sí.
  • No hay un tercero obligado a comunicar. El artículo 110.6.a) impone al transmitente el deber de comunicar la operación al ayuntamiento, pero solo «siempre que se hayan producido por negocio jurídico entre vivos». En una herencia no hay transmitente vivo, de modo que la comunicación depende exclusivamente del heredero. Es una razón más de que este impuesto se olvide con tanta frecuencia.

A la declaración hay que acompañar, por el artículo 110.3, «el documento en el que consten los actos o contratos que originan la imposición»: la escritura de herencia, o la declaración del impuesto de sucesiones si aquella aún no se ha firmado. Los papeles que se necesitan en cada paso están en los documentos necesarios de una herencia.

Los otros relojes que corren a la vez

Obligación Plazo Desde Ante quién
Impuesto de sucesiones 6 meses, prórroga de 6 más Fallecimiento Comunidad autónoma
Plusvalía municipal 6 meses, hasta un año Fallecimiento Ayuntamiento
Certificado de últimas voluntades Desde el día 15 Fallecimiento Ministerio de Justicia
Inscripción en el Registro No obligatoria Registro de la Propiedad
IRPF de una venta posterior Campaña siguiente Año de la venta Agencia Tributaria

Una precisión sobre la tercera columna del registro, porque enlaza los dos impuestos: el artículo 254.5 de la Ley Hipotecaria impide inscribir sin acreditar «haber presentado la autoliquidación, la declaración o la comunicación» de la plusvalía. Fíjese en la asimetría con el impuesto de sucesiones, del que hay que acreditar el pago: de la plusvalía basta acreditar la presentación. Está desarrollado en inscribir la herencia en el Registro de la Propiedad.

Y una advertencia sobre lo que no hay: el texto refundido de haciendas locales no contiene una regla de suspensión del plazo equivalente al artículo 69 del reglamento del impuesto de sucesiones, que enumera qué litigios paran el reloj y cuáles no. Que un pleito entre herederos suspenda el plazo del impuesto de sucesiones no significa que suspenda el de la plusvalía. Lo prudente, si el reparto está atascado por alguna de las situaciones de conflictos entre herederos, es declarar dentro del plazo con los datos disponibles y rectificar después si la adjudicación final cambia.

Qué cuesta llegar tarde

El impuesto se gestiona con las reglas generales de la Ley General Tributaria, y ahí la bifurcación decisiva es quién habla primero:

Si presenta usted, espontáneamente. Se aplican los recargos por declaración extemporánea del artículo 27 de la Ley General Tributaria: un 1 por 100 más otro 1 por 100 por cada mes completo de retraso, y a partir de los doce meses un 15 por 100 con intereses de demora desde ese mes. Esos recargos excluyen las sanciones. Y el apartado 5 del mismo artículo permite una reducción del 25 % del recargo si se ingresa el total en plazo, o se obtiene aplazamiento con aval o certificado de seguro de caución.

Sobre una cuota de 4.000 €, que es la del caso trabajado en calcular la plusvalía municipal:

Retraso Recargo Con la reducción del 25 %
Menos de 1 mes 40 € 30 €
1 mes 80 € 60 €
3 meses 160 € 120 €
6 meses 280 € 210 €
12 meses o más 600 € 450 € (+ intereses desde el mes 12)

Si el ayuntamiento requiere primero. Ya no hay recargo: hay infracción tributaria del artículo 191 de la Ley General Tributaria por dejar de ingresar. La sanción leve es del 50 % de la cuota —2.000 € sobre nuestros 4.000—, reducible por conformidad y pronto pago, pero muy por encima de cualquier recargo. Es exactamente la misma bifurcación que en el impuesto de sucesiones, explicada con números en presentar el impuesto de sucesiones fuera de plazo.

La moraleja es idéntica en los dos impuestos y merece decirse sin rodeos: presentar tarde es barato; que le pillen es caro. Y en la plusvalía el aviso llega solo, por los índices trimestrales que los notarios están obligados a remitir al ayuntamiento en virtud del artículo 110.7 —el mismo precepto que obliga al notario a advertir «expresamente a los comparecientes» del plazo y de las responsabilidades—.

Cuándo prescribe

No hay regla especial: rigen los artículos 66 y 67 de la Ley General Tributaria, con un plazo de cuatro años contados desde el día siguiente a aquel en que finaliza el plazo reglamentario de presentación. Sin prórroga, la prescripción se produce a los cuatro años y seis meses del fallecimiento. Con una prórroga de seis meses, a los cinco años —la prórroga retrasa también la prescripción, igual que en el impuesto de sucesiones—.

Cualquier actuación del ayuntamiento notificada al contribuyente, y cualquier declaración o ingreso de este, interrumpe el plazo y lo hace empezar de nuevo.

Un supuesto de devolución que casi nadie conoce

El artículo 109.2 reconoce el derecho a la devolución del impuesto satisfecho cuando se declare judicial o administrativamente por resolución firme «haber tenido lugar la nulidad, rescisión o resolución del acto o contrato determinante de la transmisión», siempre que no haya producido efectos lucrativos al sujeto pasivo y se reclame la devolución en el plazo de cinco años desde que la resolución quedó firme.

En herencias es aplicable, por ejemplo, cuando una partición se rescinde por lesión o se anula, supuestos recogidos en el reparto de la herencia. Pero el artículo 109.3 cierra la puerta al atajo: si el acto queda sin efecto por mutuo acuerdo de las partes, no hay devolución y además se considera un acto nuevo sujeto a tributación. Deshacer un reparto de común acuerdo no devuelve la plusvalía: genera otra.

Lo esencial

  • Seis meses desde el fallecimiento, prorrogables hasta un año a solicitud del sujeto pasivo.
  • La regla de «pedir la prórroga en los cinco primeros meses» es del impuesto de sucesiones, no de este. Aquí lo concreta la ordenanza: pídala pronto y por escrito.
  • Hay que declarar aunque la cuota sea cero: la no sujeción y las bonificaciones se obtienen declarando.
  • Averigüe si su municipio va por declaración o por autoliquidación: cambia quién calcula y cuándo se paga.
  • Presentar tarde por su cuenta: recargo del 1 % por mes, 15 % a partir del año, con un 25 % de reducción por pronto pago.
  • Que le requieran antes: sanción del 50 % de la cuota.
  • Prescribe a los cuatro años y seis meses del fallecimiento, o cinco con prórroga.

El panorama completo del impuesto está en la plusvalía municipal al heredar, y el conjunto de plazos de toda la sucesión, en cuánto tarda una herencia.

Fuentes

Los recargos calculados en este artículo son cálculos propios sobre una cuota supuesta y sirven para ilustrar la escala, no para estimar un importe concreto. Los plazos de la prórroga, el sistema de gestión y el procedimiento de solicitud dependen de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento. Ante un retraso ya producido, contraste con la oficina tributaria municipal o con un profesional antes de presentar.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el plazo para presentar la plusvalía de una herencia?

Seis meses desde la fecha del fallecimiento, prorrogables hasta un año a solicitud del sujeto pasivo, según el artículo 110.2.b) del texto refundido de haciendas locales. El arranque coincide con el del impuesto de sucesiones porque los dos se cuentan desde el mismo hecho: la muerte del causante.

¿Hay que pedir la prórroga dentro de los cinco primeros meses?

Eso es una regla del impuesto de sucesiones, no de la plusvalía. El artículo 68 del reglamento del impuesto de sucesiones exige pedirla dentro de los cinco primeros meses; el artículo 110.2.b) del texto refundido de haciendas locales solo dice «prorrogables hasta un año a solicitud del sujeto pasivo», sin fijar plazo. Como las condiciones las concreta cada ordenanza, lo prudente es pedirla cuanto antes y no apurar.

¿Hay que declarar aunque no haya que pagar nada?

Sí. El artículo 110.1 impone la obligación de declarar con independencia del resultado, y el 104.5 condiciona la no sujeción por inexistencia de incremento precisamente a que se declare la transmisión. Cuota cero no es lo mismo que ausencia de obligación.

¿Qué pasa si presento fuera de plazo?

Depende de quién hable primero. Si se presenta espontáneamente, se aplican los recargos del artículo 27 de la Ley General Tributaria: 1 por 100 más otro 1 por 100 por cada mes completo de retraso, y 15 por 100 a partir de los doce meses con intereses desde entonces. Esos recargos excluyen las sanciones. Si el ayuntamiento requiere antes, ya no hay recargo sino procedimiento sancionador.

¿Suspende el plazo un pleito entre herederos?

El texto refundido de haciendas locales no contiene una regla de suspensión equivalente a la del artículo 69 del reglamento del impuesto de sucesiones. Lo prudente es no contar con ella: declarar dentro del plazo con los datos disponibles y rectificar después si el reparto cambia.

¿Cuándo prescribe?

A los cuatro años, por aplicación de los artículos 66 y 67 de la Ley General Tributaria, contados desde el día siguiente a aquel en que termina el plazo reglamentario de presentación. Sin prórroga, cuatro años y seis meses desde el fallecimiento; con prórroga de seis meses, cinco años.

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